La agua de lluvia embotellada es una categoría de agua joven: baja mineralidad, perfil limpio y captación atmosférica directa. Su historia va de las cisternas domésticas a la embotellación en zonas remotas con aire muy poco contaminado. La clave está en captar, filtrar y envasar sin que el agua toque superficies que comprometan su pureza.
La recolección de lluvia ha sido práctica común para riego y consumo desde la Antigüedad: cubiertas, patios y aljibes canalizaban el agua a cisternas. En islas y zonas costeras con acuíferos limitados, la lluvia ha suplido parte crítica del suministro. En ciudades densas, incluso los rascacielos han servido de superficies de captación.
Regiones clásicas de lluvia embotellada incluyen Tasmania (aire muy limpio y vientos del “Cuarenta Rugiente”), archipiélagos atlánticos y áreas costeras del Pacífico norte. Marcas históricamente citadas en esta categoría incluyen Cape Grim, Cloud Juice y Oregon Rain.
Captación en superficies inertes, first flush y embotellado cercano: tres claves para preservar su perfil limpio.