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Otros tipos de ejercicio y formas de moverse

Personas realizando diferentes tipos de ejercicio físico

Además de los entrenamientos clásicos de fuerza, cardio o estiramientos, existen muchas otras formas de moverse que aportan beneficios físicos, mentales y sociales.

Algunas son más intensas, otras más lúdicas o recreativas, pero todas pueden ayudarte a romper la rutina, encontrar actividades que disfrutes y construir un estilo de vida activo sin que el ejercicio se sienta como una obligación constante.

⚡ Ejercicios de alta intensidad (HIIT y Tabata)

El HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad) y el método Tabata se basan en alternar periodos muy intensos de ejercicio con descansos cortos. Son formatos pensados para personas con poco tiempo o que buscan un estímulo potente en sesiones relativamente breves.

Bien planificados, mejoran la capacidad cardiovascular, ayudan a quemar calorías y pueden incrementar la sensación de “resistencia” en el día a día. Sin embargo, no son la mejor opción para empezar si llevas una vida muy sedentaria o tienes problemas cardiovasculares sin controlar.

Ejemplos de ejercicios típicos de HIIT / Tabata:

  • Sprints cortos (correr rápido 20–30 segundos y descansar).
  • Burpees, saltos abiertos (jumping jacks), saltos al cajón.
  • Pequeños circuitos de peso corporal (sentadillas, flexiones, zancadas, planchas).
  • Formatos tipo 20 segundos trabajo / 10 segundos descanso, repetidos varias veces.

Si te interesa este tipo de entrenamiento, es buena idea combinarlo con una base de fuerza y de cardio moderado para que el cuerpo lo tolere mejor.

🏀 Deportes y actividades recreativas

Los deportes y actividades recreativas permiten hacer ejercicio casi sin darse cuenta, porque el foco principal está en jugar, competir o socializar. Pueden ser una alternativa perfecta para quienes se aburren con la clásica rutina de gimnasio.

Ejemplos:

  • Deportes de equipo: fútbol, baloncesto, voleibol, balonmano.
  • Deportes de raqueta: tenis, pádel, bádminton.
  • Actividades individuales: natación, escalada, patinaje, artes marciales.
  • Actividades al aire libre: senderismo, rutas en bici, kayak, juegos en la playa.

Además del componente físico (cardio, fuerza específica, agilidad), los deportes aportan beneficios sociales y emocionales: sensación de pertenencia a un grupo, mejora de la autoestima y gestión de la frustración y el esfuerzo.

🌱 Ejercicios de bajo impacto

Los ejercicios de bajo impacto son aquellos en los que las articulaciones (rodillas, caderas, tobillos) sufren menos carga por impacto. Son especialmente interesantes para personas mayores, con sobrepeso, en recuperación de lesiones o para días en los que se busca moverse sin “machacarse”.

Ejemplos de bajo impacto:

  • Natación y ejercicios en el agua.
  • Caminatas en terreno llano, marcha nórdica.
  • Ciclismo suave o bicicleta estática.
  • Elíptica a intensidad moderada.
  • Clases suaves de yoga o pilates.

Este tipo de ejercicio puede formar la base de muchos planes de actividad física, especialmente cuando el objetivo es salud general y adherencia a largo plazo.

🎲 Ejercicios lúdicos o libres

No todo el ejercicio tiene que seguir una estructura rígida. Las actividades lúdicas o libres son una forma de moverse que prioriza la diversión, la creatividad y el juego. Pueden ser una excelente puerta de entrada para niños, personas poco habituadas al deporte o para romper la rutina.

  • Juegos con cuerdas, pelotas, conos, escaleras de agilidad en parques o patios.
  • Juegos motores para niños y adultos mayores (relevos, circuitos sencillos, “pilla-pilla” adaptado).
  • Retos de movimiento diario (por ejemplo, 30 días con 10 minutos de actividad al día).
  • Entrenamiento libre con música: pequeñas coreografías, baile, improvisación.
  • Sesiones de “moverse como quieras” durante 5–10 minutos, escuchando al cuerpo.

Lo importante aquí es la adherencia: si una actividad te divierte, es mucho más probable que la mantengas en el tiempo.

🔎 ¿Cómo elegir el tipo de actividad?

No existe un “mejor ejercicio” universal. La elección depende de tu estado físico, historial de lesiones, gustos y tiempo disponible. Algunas ideas:

  • Si estás empezando: prioriza bajo impacto y actividades que te resulten agradables.
  • Si buscas intensidad: podrías incluir algo de HIIT 1–2 veces por semana.
  • Si te cuesta motivarte solo: valora deportes en grupo, clases dirigidas o entrenar con alguien.
  • Si tienes dolor articular: considera natación, bici suave, trabajo postural o mente–cuerpo.
  • Si ya haces fuerza y cardio: los “otros ejercicios” pueden darte variedad y componentes extra (coordinación, juego, socialización…).

🔗 Cómo combinar estos ejercicios con el resto de tu plan

Una semana equilibrada puede mezclar fuerza, cardio, flexibilidad y actividades lúdicas o deportivas. A modo de ejemplo:

No es obligatorio seguir esta estructura al pie de la letra; la idea es que veas cómo los “otros ejercicios” encajan dentro de un plan global, añadiendo variedad y componentes que quizá no aparecen en el gimnasio tradicional.

✅ Recomendaciones y precauciones generales

  • Incrementa la intensidad de forma progresiva, sobre todo con HIIT o deportes de impacto.
  • No subestimes el calentamiento: unos minutos de movilidad y activación reducen el riesgo de lesión.
  • Si hay dolor agudo, inflamación o lesión reciente, adapta la actividad o consulta con un profesional.
  • Respeta días más suaves o de recuperación activa (caminar, estiramientos, mente–cuerpo).
  • El mejor ejercicio es el que puedes mantener en el tiempo sin agotarte ni lesionarte cada dos por tres.

Conclusión

Más allá de las rutinas clásicas, tienes un abanico enorme de otras formas de moverte: desde el HIIT hasta los deportes en equipo, pasando por juegos activos o actividades recreativas al aire libre.

Combinar estos “otros ejercicios” con tus sesiones de fuerza, cardio y flexibilidad puede ayudarte a construir un plan variado, motivante y sostenible a largo plazo.

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