📜 Historia de la Corbata
Al igual que la camisa, la corbata se considera desde tiempos antiguos como una prenda íntima. Con los siglos, su importancia ha crecido hasta convertirse en símbolo de elegancia y distinción. Aunque nació como un simple pañuelo, ha adquirido un papel protagónico en la moda masculina (y ocasionalmente femenina), reflejando la personalidad de quien la lleva.
La corbata tiene raíces en la antigua Roma, donde los legionarios usaban una pieza llamada "focale" para protegerse del frío. En el siglo XVII, soldados croatas al servicio del rey Luis XIII llevaban un pañuelo blanco llamado "hrvatska", que inspiró a los franceses a adoptar esta moda, bautizándola como "cravate".
En 1661, Luis XIV nombró oficialmente a un "fabricante de corbatas" real. Su favorita, la duquesa de Lavallière, fue la primera mujer en usar una corbata, lo cual popularizó aún más esta prenda en la corte.
Luis XIV institucionalizó el uso de corbatas en la corte francesa
Durante la Revolución Francesa (1789-1799), la corbata adquirió connotación política: los revolucionarios la usaban negra, mientras que los realistas preferían el blanco. A finales del siglo XIX, surgió una versión más larga y funcional conocida como la régate, base de las corbatas actuales.
En 1926, Jesse Langsdorf patentó el corte diagonal en tres piezas, que se convirtió en el estándar para la fabricación moderna de corbatas. Hoy, millones de personas en todo el mundo —desde escolares en Nepal hasta ejecutivos en Nueva York— siguen usando corbatas como parte esencial de su vestimenta.
Más allá de su función estética, el nudo de corbata ha sido símbolo de unión, compromiso, fertilidad y elegancia. Como decía Oscar Wilde: "Una corbata bien anudada es el primer paso serio en la vida."