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La Tolerancia: El arte de convivir en la diferencia

Personas de diferentes culturas conviviendo de forma armoniosa

La tolerancia es la capacidad de aceptar y respetar las ideas, creencias, costumbres o prácticas distintas a las propias, incluso cuando no se comparten. No significa que todo nos tenga que gustar o que renunciemos a nuestras convicciones, sino reconocer que los demás tienen derecho a pensar, sentir y vivir de forma diferente.

Tampoco es indiferencia (“todo da igual”) ni sumisión (“tengo que aguantarlo todo”), sino una actitud activa que busca comprender al otro sin necesidad de coincidir en todo.

Componentes esenciales de la tolerancia:

  • Reconocimiento de la diversidad humana: entender que las diferencias culturales, religiosas, políticas o personales forman parte de la condición humana.
  • Autocontrol ante lo que genera rechazo: gestionar emociones como la rabia, el miedo o el juicio rápido antes de reaccionar.
  • Curiosidad genuina por lo diferente: preguntar, escuchar y aprender en lugar de descalificar de inmediato.
  • Límites éticos: no tolerar aquello que daña la dignidad o los derechos fundamentales de las personas.

La tolerancia en un mundo polarizado

En la era digital convivimos con un entorno especialmente sensible a la polarización:

  • Los algoritmos tienden a reforzar nuestras propias ideas y crear burbujas ideológicas.
  • Las redes sociales premian los mensajes extremos y simplistas frente a los matices.
  • La desinformación y los bulos alimentan prejuicios y desconfianza.

En este contexto, la tolerancia se convierte en un antídoto contra la radicalización y una herramienta imprescindible para dialogar en medio de la controversia. No se trata de pensar igual, sino de aprender a disentir sin destruir al otro.

Niveles de aplicación práctica

Tolerancia básica (pasiva)

  • No agredir físicamente ni verbalmente a quien piensa distinto.
  • Permitir que otras personas expresen sus opiniones, aunque no se compartan.

Tolerancia activa

  • Buscar entender las razones y el contexto de perspectivas opuestas.
  • Reconocer aspectos valiosos en posturas diferentes a la propia.
  • Celebrar la diversidad como una fuente de aprendizaje y riqueza social.

Tolerancia crítica

  • Cuestionar los propios prejuicios y estereotipos.
  • Distinguir entre diferencias legítimas y discursos de odio o discriminación.
  • Construir puentes de diálogo sobre las divergencias, sin renunciar a principios éticos básicos.

Paradojas de la tolerancia

Una de las reflexiones clásicas sobre este tema es la llamada “paradoja de la tolerancia”, formulada por Karl Popper: si una sociedad es ilimitadamente tolerante, corre el riesgo de que los intolerantes acaben destruyendo esa tolerancia.

Esto plantea preguntas complejas:

  • ¿Debemos tolerar discursos que niegan la dignidad o los derechos humanos de otras personas?
  • ¿Dónde está el límite entre libertad de expresión y daño social?
  • ¿Cómo mantener espacios seguros sin caer en censura indiscriminada?

La tolerancia, por tanto, no consiste en aceptar cualquier cosa, sino en encontrar un equilibrio entre el respeto a la diversidad y la defensa de principios que protejan a las personas y a la convivencia.

Ejercicios para cultivarla

Para adultos

  • El experimento del “abogado del diablo”: defender durante un tiempo una postura opuesta a la propia para entender mejor sus argumentos.
  • “Turismo ideológico”: leer medios de comunicación con línea editorial diferente, sin ir solo a confirmar lo que ya se piensa.
  • Biografías cruzadas: estudiar la vida de alguien con quien se discrepa profundamente para comprender su contexto vital.

Para niños

  • El juego de las perspectivas: contar un mismo evento desde distintos personajes para ver cómo cambia la interpretación.
  • La maleta de culturas: usar objetos que representen diferentes tradiciones y hablar de sus significados.
  • El árbol de las opiniones: escribir distintas ideas en “hojas” y colocarlas juntas, mostrando que pueden convivir sin eliminarse unas a otras.

Tolerancia vs. respeto: matices importantes

Tolerancia Respeto
Aceptar lo diferente sin necesariamente aprobarlo. Valorar positivamente al otro y reconocer su dignidad.
Puede implicar cierto esfuerzo o incomodidad. Suele surgir de manera más natural cuando hay aprecio.
Se aplica sobre todo a ideas, creencias y comportamientos. Se dirige principalmente a personas y grupos humanos.
Requiere confrontar prejuicios y aprender a gestionarlos. Parte del reconocimiento de que toda persona merece un trato digno.

Reflexión final

La verdadera tolerancia no es debilidad ni simple “aguante”, sino fortaleza moral para convivir en la complejidad humana. Supone sostener el diálogo cuando es más fácil romperlo, escuchar cuando apetece imponerse y buscar puntos de encuentro sin negar las diferencias.

En sociedades cada vez más diversas, este valor se convierte en una habilidad de supervivencia social: sin tolerancia, crecen el conflicto, la exclusión y la violencia; con ella, se abren caminos para la convivencia pacífica y el aprendizaje mutuo.

Algunas preguntas útiles para el día a día:

  • ¿En qué temas me cuesta más tolerar opiniones distintas?
  • ¿Escucho de verdad o solo espero mi turno para responder?
  • ¿Qué pequeño gesto podría hacer hoy para acercarme a alguien que piensa diferente?
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