ComaBien

Libertad: el don y la responsabilidad de ser auténticos

Persona disfrutando de la libertad en un espacio abierto

La libertad es la capacidad de actuar, pensar y expresarse según la propia voluntad, dentro de los límites del respeto a los demás. No es solo “hacer lo que uno quiere”, sino poder elegir la propia forma de vivir sin imposiciones injustas, asumiendo las consecuencias de esas decisiones.

La libertad se manifiesta en distintas dimensiones de la vida:

  • Libertad física: posibilidad de moverse, desplazarse y organizar la propia vida sin restricciones arbitrarias o abusos de poder.
  • Libertad intelectual: derecho a tener y expresar ideas, acceder a información diversa y desarrollar un pensamiento crítico.
  • Libertad emocional e interior: autonomía para elegir cómo vivir, con quién relacionarse, qué límites poner y qué valores seguir.

La libertad no es:

  • Libertinaje: hacer cualquier cosa sin tener en cuenta las consecuencias propias o ajenas.
  • Individualismo extremo: ignorar el impacto de nuestras acciones en la comunidad o en el entorno.

Importancia fundamental de la libertad

  • Base de la dignidad humana: sin un mínimo de libertad, la persona no puede desarrollarse plenamente ni construir un proyecto de vida propio.
  • Motor de creatividad y progreso: las ideas nuevas, la ciencia, el arte y la innovación florecen mejor en contextos libres.
  • Requiere responsabilidad: la verdadera libertad tiene en cuenta al otro; no puede usarse como excusa para dañar o someter a los demás.
  • Indicador social: las sociedades que protegen las libertades fundamentales suelen ser más prósperas, estables y justas.

Ejemplos cotidianos de libertad bien entendida

En lo personal:

  • Elegir una carrera profesional por vocación y no solo por presión externa.
  • Expresar sentimientos de forma honesta, sin fingir para agradar a todo el mundo.
  • Decidir con quién relacionarse y qué relaciones es mejor dejar atrás.

En la vida social y política:

  • Participar en manifestaciones pacíficas para defender causas justas.
  • Elegir representantes mediante un voto libre, informado y responsable.
  • Organizarse en asociaciones, colectivos o iniciativas ciudadanas.

En el plano global:

  • Apoyar campañas contra la trata de personas y otras formas modernas de esclavitud.
  • Defender libertades básicas amenazadas en cualquier parte del mundo.

Amenazas actuales a la libertad

  • Manipulación digital: algoritmos y desinformación que condicionan lo que vemos, pensamos y consumimos, reduciendo el pensamiento crítico.
  • Presión social y cultural: miedo al rechazo o a “no encajar” que lleva a actuar contra lo que uno realmente desea o piensa.
  • Dependencias emocionales o económicas: relaciones o situaciones que coartan la capacidad de decidir libremente.
  • Pobreza y desigualdad extrema: cuando faltan recursos básicos, la libertad real de elección se reduce mucho.
  • Autoritarismo y censura: sistemas que limitan la expresión, el acceso a la información o la participación ciudadana.

Cómo cultivar la libertad

  • Conocerse a uno mismo: diferenciar los propios deseos de las imposiciones sociales, familiares o publicitarias.
  • Informarse bien: contrastar fuentes, leer opiniones diversas y basar las decisiones en datos y reflexión, no solo en impulsos.
  • Establecer límites sanos: aprender a decir “no” cuando algo va contra los propios valores o bienestar.
  • Practicar la autonomía: tomar pequeñas decisiones conscientes cada día (organizar el tiempo, elegir hábitos, priorizar actividades con sentido).
  • Defender la libertad ajena: recordar que la libertad es un derecho universal; protegerla solo para uno mismo no es verdadera libertad.

Reflexión final

La libertad es como el aire: muchas veces solo valoramos su importancia cuando nos falta. No se reduce a hacer lo que apetece en cada momento, sino a poder construir una vida coherente con nuestros valores, sin imponerla a los demás.

Como escribió Rousseau: “La libertad del hombre no consiste en hacer lo que quiere, sino en no hacer lo que no quiere.” Cultivarla requiere valor, conciencia y un compromiso real con el bien común.

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Qué decisiones de mi vida he tomado realmente en libertad?
  • ¿En qué aspectos me dejo llevar más por la presión externa que por mis valores?
  • ¿Cómo puedo contribuir a que otras personas también vivan con más libertad?
← Volver a Valores Humanos