🤝 Actitudes del buen invitado y del buen anfitrión
Protocolo práctico para cenas y comidas formales
Un encuentro alrededor de la mesa no solo se sostiene en la comida: el éxito de una velada depende en gran medida de la actitud de los invitados y de la hospitalidad del anfitrión.
Estas pautas resumen cómo comportarse para que la experiencia sea agradable, fluida y respetuosa para todos.
📌 Índice rápido
🌟 El buen invitado
1. Puntualidad
- Llega con un pequeño margen de cortesía: unos 5–10 minutos después de la hora indicada.
- En culturas anglosajonas se valora la puntualidad estricta (llegar en hora, no antes ni después).
2. Presentación
- Elige una vestimenta acorde al evento: mejor un poco más arreglado que quedarse corto.
- Evita perfumes muy intensos que puedan competir con los aromas de la comida.
3. Regalo de cortesía
Detalles que funcionan bien:
- Una botella de vino con la etiqueta intacta.
- Flores ya colocadas en un jarrón, para no obligar al anfitrión a buscar uno.
- Chocolate fino o pequeños dulces en caja cerrada.
4. En la mesa
- Espera a que el anfitrión te indique dónde sentarte.
- No empieces a comer hasta que todos estén servidos o el anfitrión dé la señal.
- Ajusta tu ritmo al del grupo: ni el primero en terminar, ni el último.
5. Conversación
- Temas seguros: viajes, cultura, gastronomía, intereses generales.
- Evita política, religión, dinero y temas especialmente polémicos.
- Regla de oro: escucha más de lo que hablas y no monopolices la conversación.
6. Uso de tecnología
- Móvil en silencio y fuera de la mesa (bolsillo o bolso).
- Fotos solo con permiso, evitando interrumpir el ritmo de la comida.
7. Despedida
- Agradece de forma concreta: “La paella estaba sublime, ¿qué tipo de azafrán usaste?”.
- Ofrece ayuda para recoger, aunque lo habitual es que el anfitrión lo rechace con cortesía.
🏰 El buen anfitrión
1. Preparativos
- Confirma con antelación alergias, intolerancias y preferencias (vegetarianos, veganos, etc.).
Checklist previa:
- Disponer de algunos cubiertos y platos extra (alrededor de un 10% más).
- Cuidar la temperatura ambiente: en torno a 20–22 °C.
- Iluminación cálida y agradable, evitando focos directos en los ojos.
2. Recepción
- Recibe a cada invitado en la entrada con un saludo acorde al grado de confianza (mano o beso).
- Presenta a quienes no se conozcan, resaltando algún punto en común (“Carlos también colecciona vinos bordeleses”).
3. Distribución de asientos
- Mesa rectangular: anfitriones en las cabeceras; invitados de honor a su derecha.
- Mesa redonda: alterna hombres y mujeres, así como personas que ya se conocen con otras que no.
4. Servicio
- Sirve primero a los invitados de mayor edad o jerarquía, y después al resto.
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Orden habitual de bebidas:
- Aperitivo al llegar.
- Vino blanco con el entrante.
- Vino tinto con el plato principal.
- Licor o digestivo con el postre o el café.
5. Gestión de pequeños imprevistos
- Derrame de bebida: actúa rápido, seca con toalla sin frotar ni dramatizar.
- Cubierto al suelo: retíralo y sustitúyelo con discreción.
- Plato que no sale perfecto: sirve el “plan B” con naturalidad, sin culpar a nadie.
6. Despedida
- Acompaña a los invitados hasta la puerta, aunque la casa sea pequeña.
- Envía al día siguiente un breve mensaje de agradecimiento: “Fue un placer tenerte en casa, nos encantó tu historia sobre…”.
"Un banquete perfecto requiere tres cosas: comida exquisita, vinos generosos y conversación brillante. De estos, el más importante es el último."
— Atribuido a la tradición cortesana francesa