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Paisaje de viñedos de Bruñal en Arribes del Duero

Uva Bruñal (Albarín Tinto)

La Bruñal, también conocida como Albarín Tinto en Castilla y León, representa una de las variedades tintas más exclusivas y raras del noroeste peninsular. Asociada de forma casi exclusiva a la D.O. Arribes, en la frontera del Duero entre Salamanca y Portugal, su escasez —apenas unas 40 hectáreas censadas— y su capacidad para generar vinos concentrados, frescos y de larga guarda la convierten en una auténtica joya para los amantes de tintos diferenciales.

Origen, sinónimos e identidad

La Bruñal es una uva autóctona de la zona de Arribes del Duero, un territorio de clima extremo, vientos fuertes y suelos pobres de pizarra y arena que marcan su carácter mineral y concentrado. Probablemente originaria de esta región transfronteriza, estuvo al borde de la extinción hasta su recuperación en las últimas décadas gracias a bodegas que apostaron por variedades históricas del Duero más salvaje.

Entre sus sinónimos destacan Albarín Tinto (Castilla y León), Baboso Negro o Bastardo Negro en Canarias, y Alfrocheiro Preto en Portugal, donde se usa en vinos de Dão o Lisboa. Fue oficialmente inscrita en el Registro de Variedades en 2011, lo que impulsó su multiplicación clonal y conservación.

Ampelografía y comportamiento en viñedo

Se trata de una variedad de porte semierguido, con hoja pentagonal pequeña de tres lóbulos, vellosidad en el haz y peciolo corto. Los racimos y bayas son pequeños y compactos, de color negro-azulado intenso, lo que favorece una buena concentración de materia colorante y aromas.

Destaca por su maduración rápida y ciclo vegetativo corto, brotación media-temprana y tendencia a la pasificación en maduración tardía, por lo que requiere vendimia precoz para preservar frescura. Ofrece alto potencial en azúcares, acidez fija y polifenoles, ideal para vinos de estructura y guarda prolongada.

Cepas y racimos compactos de uva Bruñal

Perfil sensorial de sus vinos

Los vinos de Bruñal presentan un color rojo guinda o cereza intenso, con matices azulados en juventud y capa media-alta que evidencia su concentración. En nariz despliegan una paleta rica: frutas rojas y negras maduras (cereza, mora, arándano), notas florales de pétalos, mineralidad de pizarra, bosque bajo, regaliz y matices balsámicos que ganan complejidad con la crianza.

En boca son potentes pero elegantes, con taninos nobles y redondos, acidez fresca que equilibra el conjunto y un recorrido largo y persistente. Bien manejada, produce tintos de autor con gran capacidad de envejecimiento, diferenciados por su frescura pese a la potencia.

Copa de vino tinto Bruñal de D.O. Arribes

Ficha rápida de estilo

Aspecto Perfil habitual
Color Rojo guinda intenso, capa media-alta, matices azulados.
Aromas Frutas rojas/negras maduras, pétalos, mineral (pizarra), regaliz, balsámicos, especias en crianza.
Cuerpo y taninos Potente y estructurado, tanino noble y redondo.
Acidez y final Acidez fresca equilibradora, persistencia larga.
Potencial de guarda Excelente, gracias a polifenoles y acidez elevados.

Zonas de cultivo y viñedo

Su cultivo se limita a unas 40 hectáreas en D.O. Arribes, concentradas en términos como Fermoselle, Pereña de la Rivera o Villalcampo. El microclima fluvial extremo —calor diurno, noches frescas, vientos del Duero— y suelos arenosos-pizarrosos aportan esa mineralidad y concentración únicas.

Admite coupages con Juan García, Rufete o Tempranillo, otras locales de la zona, pero brilla en monovarietales. Hay un creciente interés por su propagación clonal para evitar su desaparición.

Maridajes ideales

Por su estructura potente pero fresca, y sus matices especiados y minerales, la Bruñal pide platos con sustancia y sabor marcado, típicos de la cocina castellana y de caza.

  • Carnes rojas a la brasa o plancha: chuletón de vaca, solomillo, costillas.
  • Caza mayor y menor: estofados de jabalí, ciervo, corzo o perdiz escabechada.
  • Asados tradicionales: cordero lechal o cabrito al horno.
  • Quesos curados potentes y embutidos: zamorano viejo, chorizo ibérico, lomo.
  • Platos con setas, trufa o salsas complejas: revueltos de níscalos, risottos de caza.

En resumen: una variedad de culto

La Bruñal encarna lo mejor del Duero más agreste y natural: concentración extrema en parcelas minúsculas, frescura inesperada pese al cuerpo y una elegancia que la diferencia de los tintos más obvios. Si buscas vinos de autor, raros y con gran potencial de evolución en botella, un monovarietal de Bruñal de Arribes es una experiencia única que no defrauda.

Viñedos de Bruñal en el paisaje de Arribes