🥄 Salsas y básicos de cocina
Una buena salsa puede transformar una receta sencilla en un plato mucho más completo. También puede corregir sequedad, aportar frescor, ligar ingredientes, dar contraste, redondear un guiso o convertir una guarnición básica en algo con más personalidad.
En esta sección reunimos salsas caseras, dips, vinagretas, fondos, caldos, reducciones, emulsiones, salsas del mundo y preparaciones básicas que sirven como base para muchas recetas. La idea no es aprender nombres sueltos, sino entender qué función cumple cada salsa y cuándo merece la pena usarla.
Aprender unas pocas bases cambia mucho la forma de cocinar: una bechamel sin grumos, una salsa de tomate bien reducida, un caldo sabroso, una vinagreta equilibrada, una emulsión estable o una reducción bien ajustada pueden mejorar pastas, carnes, pescados, verduras, ensaladas, arroces, bocadillos y platos internacionales.
Por eso esta página está organizada de varias maneras: por técnica culinaria, por región, por preparaciones básicas y por índice alfabético. Así puedes usarla tanto para aprender cocina como para resolver una receta concreta.
Cómo usar esta página
Puedes navegar de tres formas. Si quieres aprender cocina, empieza por la clasificación por técnica: emulsiones, roux, reducciones, salsas de tomate o fondos. Si buscas inspiración para un menú internacional, usa las salsas por región. Si necesitas resolver una receta concreta, ve al índice A-Z.
También puedes pensar en el plato que tienes delante: no necesita la misma salsa un pescado blanco al horno que una carne a la parrilla, una ensalada, una pasta, un arroz, unos noodles o una mesa de entrantes. La mejor salsa es la que acompaña sin tapar.
Una forma práctica de elegir es preguntarte qué le falta al plato: humedad, acidez, grasa, picante, profundidad, frescor, cuerpo o contraste. Esa respuesta suele llevarte mejor que elegir siempre la salsa de costumbre.
Cómo elegir una salsa según el plato
Una salsa no debería ser un añadido al azar. Puede unir una receta, pero también puede arruinarla si tapa el ingrediente principal, si aporta demasiada grasa o si repite sabores que el plato ya tenía.
- Para ensaladas: vinagreta, salsa de limón, yogur, tahini suave o emulsiones ligeras.
- Para pescados y mariscos: salsa Mery, limón, tártara, alioli suave, velouté, teriyaki o salsa de soja según la receta.
- Para carnes: chimichurri, barbacoa, salsa de cebolla y vino, romesco, mostaza, bearnesa o fondos reducidos.
- Para pasta: tomate, boloñesa, pesto, bechamel, salsa de setas o preparaciones con queso y agua de cocción.
- Para verduras: romesco, tahini, yogur, salsa de cacahuete, pesto, bechamel o vinagreta con hierbas.
- Para picoteo: guacamole, hummus, mutabal, tzatziki, salsa rosa, tártara, alioli o zaalouk.
- Para arroces y guisos: fondos, caldos, sofritos, salsa de tomate, curry base o reducciones.
Si el plato está seco
Busca una salsa que aporte humedad y untuosidad: una salsa de limón, una velouté, una salsa de setas, una bechamel ligera, una reducción suave o una emulsión fría pueden rescatar carnes, pescados, verduras o bocadillos.
Si el plato está plano
Necesita contraste. Una vinagreta, un chimichurri, una salsa picante, limón, mostaza, salsa de soja o una salsa con hierbas pueden aportar acidez, salinidad, frescor o intensidad.
Si el plato ya es graso
Evita añadir otra salsa pesada. Mejor usa acidez, hierbas, yogur, encurtidos, cítricos o una vinagreta ligera. El objetivo es equilibrar, no sumar grasa sin control.
Si quieres preparar con antelación
Elige tomate, boloñesa, fondos, caldos, romesco, pesto, chimichurri, hummus, mutabal, salsa de cacahuete o salsa de setas. Evita dejar para muy tarde las emulsiones calientes o las salsas con huevo delicado.
🔧 Salsas clasificadas por técnica culinaria
Clasificar las salsas por técnica ayuda a entender por qué funcionan. Una emulsión busca estabilidad; una salsa ligada necesita espesor; una reducción concentra sabor; un dip aporta textura; y un fondo construye profundidad desde la base.
Esta forma de ordenar es especialmente útil si quieres cocinar mejor, porque te permite aplicar la misma lógica a muchas recetas. Cuando entiendes una vinagreta, puedes crear otras. Cuando entiendes una bechamel, entiendes muchas salsas ligadas. Cuando entiendes una reducción, aprendes a aprovechar mejor los jugos de una sartén.
🥚 Emulsiones frías
Las emulsiones frías son una de las bases más útiles de la cocina casera. Permiten unir una parte grasa con una parte acuosa para conseguir salsas cremosas, brillantes y con cuerpo, como mayonesa, alioli, salsa rosa, tártara o algunas vinagretas.
Parecen sencillas, pero enseñan una idea fundamental: una salsa no es solo mezclar ingredientes, sino conseguir que mantengan una textura estable. Por eso importan la temperatura, el orden de incorporación, la cantidad de aceite y el movimiento.
Estas salsas funcionan especialmente bien con pescados, mariscos, ensaladas, bocadillos, verduras, patatas, frituras y entrantes fríos. También sirven como base para crear variantes con hierbas, encurtidos, cítricos, especias o mostaza.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige una emulsión fría cuando necesites cremosidad, frescor o una salsa que se pueda servir sin calentar.
Son muy prácticas para comidas de verano, mesas de picoteo, ensaladillas, mariscos, platos fríos y recetas que necesiten prepararse con algo de antelación.
Claves prácticas
- Añade el aceite poco a poco si buscas una emulsión estable.
- Usa ingredientes a temperatura parecida para reducir el riesgo de que se corte.
- Si la salsa queda muy espesa, corrige con unas gotas de agua, limón o vinagre.
- En salsas con huevo crudo, conserva siempre en frío y consume con prudencia.
Recetas y básicos de este apartado
- 🥚 Mayonesa casera
Emulsión fría básica para ensaladillas, bocadillos, pescados, mariscos y salsas derivadas.
- 🧄 Alioli casero
Salsa intensa de ajo y aceite, perfecta para arroces, patatas, pescados, carnes y tapas.
- 🥗 Vinagreta básica
Aliño sencillo para ensaladas, verduras, legumbres, pescados fríos y platos templados.
- 🍋 Salsa de limón
Salsa fresca y ácida para pescados, pollo, verduras, ensaladas y platos ligeros.
- 🌿 Salsa Mery
Mezcla de ajo, perejil y aceite muy útil para plancha, pescados, mariscos, verduras y carnes sencillas.
- 🍤 Salsa rosa o cocktail
Salsa cremosa para mariscos, ensaladas, cócteles, bocadillos y entrantes fríos.
- 🥒 Salsa tártara
Salsa fría con encurtidos, ideal para frituras, pescados, mariscos y platos rebozados.
🧈 Emulsiones calientes
Las emulsiones calientes son más delicadas que las frías porque dependen mucho de la temperatura. En salsas como la holandesa o la bearnesa, la grasa, la yema y el calor tienen que trabajar juntos sin que el huevo se coagule en exceso ni la mantequilla se separe.
Son salsas clásicas de cocina europea, con una textura sedosa y un sabor intenso. No se usan para tapar el plato, sino para aportar untuosidad y elegancia a verduras, huevos, pescados, carnes o preparaciones a la parrilla.
Aunque puedan parecer técnicas de restaurante, entenderlas ayuda mucho en casa: enseñan a controlar el calor indirecto, a montar una salsa poco a poco y a corregir texturas antes de que sea tarde.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas salsas para platos más cuidados, brunch, verduras nobles, carnes a la parrilla, huevos, pescados suaves o comidas especiales.
No son la mejor opción para preparar con mucha antelación: están en su mejor momento recién hechas o mantenidas suavemente templadas.
Claves prácticas
- Trabaja con calor suave; si la temperatura sube demasiado, la salsa puede cortarse.
- Añade la mantequilla poco a poco y bate con constancia.
- No hiervas estas salsas una vez montadas.
- Si espesa demasiado, unas gotas de agua templada pueden ayudar a ajustar la textura.
Recetas y básicos de este apartado
- 🧈 Salsa holandesa
Emulsión caliente con mantequilla y yema, clásica para huevos, verduras y pescados delicados.
- 🌿 Salsa bearnesa
Salsa emulsionada con hierbas y mantequilla, muy adecuada para carnes, parrilla y verduras.
🥛 Roux y salsas ligadas
Las salsas ligadas con harina, grasa, leche o caldo son esenciales en la cocina casera porque aportan cuerpo y estructura. Una bechamel, una velouté o una salsa de setas pueden convertir verduras, pasta, carnes, pescados o sobras en un plato completo.
El roux es una técnica muy sencilla, pero con dos puntos críticos: cocinar la harina para que no sepa a crudo y añadir el líquido de forma gradual para evitar grumos. Cuando se domina, abre la puerta a croquetas, lasañas, gratinados, cremas, rellenos y salsas para horno.
Estas preparaciones no buscan frescor, sino untuosidad, ligazón y sensación de plato terminado. Son especialmente útiles en recetas familiares, comidas de aprovechamiento y platos que necesitan una salsa que cubra, una y dé volumen.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas salsas cuando necesites espesar, gratinar, rellenar o transformar ingredientes sencillos en una receta más completa.
Funcionan muy bien en pasta, verduras, pollo, pescados suaves, setas, lasañas, canelones, croquetas y platos al horno.
Claves prácticas
- Cocina la harina unos minutos antes de añadir el líquido.
- Añade leche o caldo poco a poco, removiendo para evitar grumos.
- Ajusta el espesor según el uso: no necesita la misma textura una croqueta que una lasaña.
- Si la salsa queda demasiado espesa, corrige con más líquido caliente.
Recetas y básicos de este apartado
- 🥛 Bechamel
Salsa ligada con roux y leche, base de croquetas, lasañas, gratinados y verduras al horno.
- 🥣 Velouté
Salsa ligada con fondo o caldo, más ligera que la bechamel y muy útil para carnes, aves o pescados.
- 🍄 Salsa de setas
Salsa cremosa y aromática para carnes, pasta, arroz, patatas, verduras y platos de otoño.
🍅 Salsas de tomate
El tomate es una de las bases más versátiles de la cocina: puede ser una salsa rápida para pasta, un fondo para guisos, una base para pizza, una salsa mexicana o el punto de partida de recetas más complejas como la boloñesa.
Una buena salsa de tomate no depende solo del tomate. También importan el sofrito, la reducción, la acidez, el dulzor natural, la sal y el tiempo. Cuando se cocina con paciencia, gana profundidad y deja de saber a tomate crudo o a salsa improvisada.
Este grupo es muy útil porque conecta cocina diaria y cocina de fondo. Con una salsa de tomate bien hecha puedes resolver pasta, arroz, albóndigas, verduras, huevos, carnes, pizzas, bocadillos calientes o platos de cocina internacional.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige salsas de tomate cuando busques una base sabrosa, fácil de combinar y buena para cocinar por lotes.
Son especialmente prácticas para congelar, preparar con antelación y usar durante la semana en platos distintos.
Claves prácticas
- Reduce la salsa hasta que pierda el exceso de agua y gane concentración.
- Si está muy ácida, corrige con cocción, cebolla bien pochada o una pequeña nota dulce.
- No abuses de especias si quieres una salsa base que sirva para varios platos.
- Para pasta, reserva algo de agua de cocción y termina la pasta dentro de la salsa.
Recetas y básicos de este apartado
- 🍅 Salsa de tomate casera
Base imprescindible para pasta, pizzas, guisos, arroces, albóndigas y platos mediterráneos.
- 🥩 Salsa boloñesa
Salsa de carne y tomate cocinada lentamente, ideal para pasta, lasañas y platos contundentes.
- 🔥 Salsa barbacoa
Salsa dulce, ácida y ahumada para carnes, costillas, pollo, bocadillos y recetas al horno.
- 🌶️ Salsa roja mexicana
Salsa con tomate y chile para tacos, huevos, carnes, antojitos y platos mexicanos.
- 🌶️ Salsa verde mexicana
Salsa fresca y picante con tomatillo o ingredientes verdes, muy útil para tacos y carnes.
🍷 Reducciones y desglasados
Una reducción concentra sabor, aroma y textura. Es una de las formas más eficaces de convertir los jugos de una sartén, un vino, un caldo o una cebolla cocinada lentamente en una salsa con profundidad.
El desglasado permite aprovechar el fondo caramelizado que queda en una sartén después de dorar carne, verduras o setas. Ese fondo tiene muchísimo sabor y se puede levantar con vino, caldo, agua o algún líquido aromático.
Este tipo de salsa tiene una función muy clara: aportar intensidad. Por eso va especialmente bien con carnes, asados, hamburguesas, verduras potentes, guisos cortos o platos que necesitan una salsa pequeña pero concentrada.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige reducciones cuando quieras una salsa intensa, con poco volumen y mucho sabor.
Son ideales para carnes, platos de invierno, verduras asadas, setas, cebolla caramelizada o recetas donde quieras aprovechar jugos de cocción.
Claves prácticas
- No añadas demasiada sal antes de reducir: al concentrarse, puede quedar salado.
- Rasca bien el fondo de la sartén al desglasar para recuperar sabor.
- Reduce a fuego medio o suave para controlar mejor la textura.
- Una nuez de mantequilla al final puede dar brillo y suavidad.
Recetas y básicos de este apartado
- 🍷 Salsa de cebolla y vino tinto
Reducción sabrosa para carnes, guisos, hamburguesas, asados y platos de invierno.
🌿 Hierbas, aceites y majados
Las salsas con hierbas, ajo, aceite, vinagre, frutos secos o especias aportan frescor, aroma y contraste inmediato. Suelen ser salsas vivas, pensadas para levantar platos sencillos sin necesidad de largas cocciones.
Pesto, chimichurri, romesco, salsa Mery o ajo negro trabajan con ingredientes muy aromáticos. Algunas son crudas, otras asadas o majadas, pero todas tienen algo en común: concentran mucho sabor en poca cantidad.
Son perfectas para carnes a la brasa, pescados, verduras asadas, arroces, pasta, bocadillos, patatas y platos que necesitan un golpe final de sabor. También son muy útiles para aprovechar hierbas frescas o dar salida a frutos secos, ajos o restos de verduras asadas.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas salsas cuando el plato necesite aroma, frescor, intensidad o contraste.
Funcionan muy bien con platos a la plancha, brasa, horno o parrilla, donde la salsa se añade al final y no tiene que cocinarse demasiado.
Claves prácticas
- No tritures en exceso si quieres una textura más rústica y natural.
- Ajusta el aceite poco a poco para controlar la densidad.
- El ácido ayuda a equilibrar salsas con mucha grasa o frutos secos.
- Prueba antes de salar: algunos ingredientes, como queso, encurtidos o frutos secos tostados, ya aportan intensidad.
Recetas y básicos de este apartado
- 🌿 Pesto
Salsa de hierbas, frutos secos y aceite para pasta, verduras, bocadillos, pescados y ensaladas.
- 🌿 Chimichurri
Salsa de hierbas, ajo y vinagre para carnes a la parrilla, empanadas, verduras y bocadillos.
- 🧄 Salsa de ajo negro
Salsa de sabor profundo y dulce, buena para carnes, verduras, setas, arroces y platos creativos.
- 🌰 Salsa romesco
Salsa catalana con ñora, frutos secos y tomate, perfecta para verduras, pescados y carnes a la brasa.
🥣 Dips, untables y salsas frías
Los dips y untables son preparaciones pensadas para compartir, mojar, untar o acompañar platos informales. No son simples aperitivos: muchas veces aportan proteína, grasa, frescor, cremosidad y contraste a una comida.
Hummus, guacamole, tzatziki, mutabal o zaalouk funcionan muy bien en mesas con pan, verduras, carnes, ensaladas, wraps, bowls o entrantes. Además, permiten preparar algo vistoso sin complicarse con cocciones de último momento.
Su valor está en la textura y el equilibrio. Un dip demasiado espeso resulta pesado; uno demasiado líquido no se puede untar; uno sin acidez queda plano; y uno con exceso de ajo, tahini o especias puede tapar el resto del menú.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige dips y untables para picoteos, cenas informales, acompañamientos de pan, verduras crudas, platos vegetarianos, mezze, tacos, wraps o entrantes fríos.
También son muy útiles para preparar con antelación y montar una mesa variada sin cocinar todo al momento.
Claves prácticas
- Ajusta textura con agua, aceite, yogur, limón o el líquido adecuado según la receta.
- Sirve con algo crujiente: pan tostado, crudités, pita, nachos o verduras.
- Guarda bien tapado para que no se reseque la superficie.
- En guacamole, el limón y el frío ayudan, pero conviene prepararlo cerca del momento de servir.
Recetas y básicos de este apartado
- 🥑 Guacamole
Dip de aguacate fresco para tacos, nachos, bocadillos, ensaladas, bowls y entrantes.
- 🥒 Tzatziki
Salsa fría de yogur y pepino para panes, verduras, carnes, ensaladas y platos mediterráneos.
- 🫘 Hummus clásico levantino
Crema de garbanzos y tahini para pan pita, verduras, entrantes y mesas de picoteo.
- 🍆 Mutabal
Crema de berenjena asada con tahini, suave, ahumada y muy útil como entrante.
- 🍆 Zaalouk de berenjena
Preparación marroquí de berenjena y tomate, ideal para pan, carnes, pescados o verduras.
🌰 Semillas, frutos secos y mostazas
Las semillas, frutos secos, mostazas y pastas densas aportan cuerpo, grasa, sabor tostado y profundidad. Son ingredientes pequeños, pero tienen mucha capacidad para transformar una salsa.
Tahini, salsa de cacahuete, mostaza o romesco ayudan a espesar, dar untuosidad y crear salsas con más personalidad. Funcionan muy bien en verduras, ensaladas, carnes, noodles, platos vegetarianos y recetas de inspiración internacional.
Estas salsas suelen necesitar equilibrio porque pueden resultar densas o intensas. La acidez, el agua, el yogur, el limón o un punto dulce ayudan a que no queden pesadas ni pastosas.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige este grupo cuando quieras una salsa con cuerpo, sabor tostado o más profundidad que una vinagreta simple.
Son muy buenas para verduras asadas, ensaladas contundentes, bowls, pollo, noodles, legumbres y platos vegetarianos.
Claves prácticas
- Aligera pastas densas con agua, limón, yogur o caldo según el plato.
- Tuesta frutos secos o semillas cuando quieras más aroma.
- Añade acidez para equilibrar la grasa natural.
- No uses demasiada cantidad: suelen tener sabor intenso.
Recetas y básicos de este apartado
- 🌰 Tahini
Pasta de sésamo que sirve como base para salsas, hummus, aliños, verduras y platos de Oriente Medio.
- 🥜 Salsa de cacahuete
Salsa densa y sabrosa para noodles, pollo, verduras, rollitos, ensaladas y platos asiáticos.
- 🌾 Mostaza casera
Condimento intenso para carnes, bocadillos, vinagretas, salsas y marinados.
- 🌰 Romesco
Salsa de frutos secos y ñora para verduras, calçots, pescados, patatas y carnes.
🍶 Salsas asiáticas
Las salsas asiáticas suelen trabajar con mucha concentración de sabor. Soja, hoisin, teriyaki, curry, sriracha o cacahuete equilibran salado, dulce, ácido, picante y umami en muy poca cantidad.
No todas se usan igual. Algunas sirven para marinar, otras para glasear, otras para saltear y otras para terminar un plato. La diferencia importa: una salsa con azúcar puede caramelizar, una salsa de soja puede salar demasiado y una base de curry necesita cocinarse para desarrollar aroma.
Son especialmente útiles para noodles, arroz, verduras, pollo, salmón, tofu, brochetas, rollitos, bowls y salteados rápidos. También ayudan a variar platos sencillos sin cambiar todos los ingredientes de la receta.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas salsas cuando busques intensidad, umami, glaseado, picante o un perfil de sabor más internacional.
Funcionan muy bien en salteados, marinados, arroces, noodles, pescados grasos, pollo, tofu y verduras.
Claves prácticas
- Prueba antes de añadir sal: muchas salsas asiáticas ya son saladas.
- Añade las salsas con azúcar al final o controla el fuego para que no se quemen.
- Equilibra con lima, vinagre, jengibre, ajo, cilantro o agua si quedan demasiado intensas.
- En salteados, ten todo preparado antes de empezar porque la cocción es rápida.
Recetas y básicos de este apartado
- 🧂 Salsa de soja
Condimento salado y umami para salteados, marinados, arroces, noodles, pescados y verduras.
- 🍯 Salsa hoisin
Salsa espesa, dulce y salada para glaseados, carnes, rollitos, noodles y platos chinos.
- 🍶 Salsa teriyaki
Salsa japonesa dulce y salada para glasear pollo, salmón, tofu, verduras y brochetas.
- 🍛 Base de curry
Preparación especiada para guisos, arroces, verduras, carnes, legumbres y platos con salsa.
- 🌶️ Sriracha
Salsa picante con ajo y acidez, útil para noodles, huevos, bocadillos, carnes y marinados.
- 🥜 Salsa de cacahuete
Salsa densa y sabrosa para noodles, pollo, verduras, rollitos, ensaladas y platos asiáticos.
🌶️ Salsas picantes
Una buena salsa picante no debería limitarse a quemar. El picante funciona mejor cuando tiene acidez, sal, aroma, dulzor o una base que le dé sentido. Así el plato gana energía sin perder sabor.
Hay picantes frescos, fermentados, ahumados, dulces, secos o muy especiados. Una salsa roja mexicana no cumple la misma función que una sriracha, un mole o una salsa picante casera. Cada una aporta un tipo de intensidad distinta.
Este grupo es útil para tacos, carnes, huevos, arroces, noodles, guisos, bocadillos y platos que necesitan contraste. Lo importante es ajustar la cantidad al plato y al comensal, no convertir el picante en el único sabor.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige salsas picantes cuando el plato necesite viveza, contraste o un punto más atrevido.
Son especialmente útiles en comidas informales, cocina mexicana, asiática, parrillas, huevos, bocadillos y platos con grasa que agradecen acidez y picante.
Claves prácticas
- Añade poco a poco: siempre puedes subir el picante, pero cuesta bajarlo.
- Combina con grasa, ácido o dulzor para que el picante sea más redondo.
- No uses la misma salsa picante para todo; cada una tiene un perfil distinto.
- Si el plato ya es muy especiado, usa el picante con más moderación.
Recetas y básicos de este apartado
- 🌶️ Sriracha
Salsa picante con ajo y acidez, útil para noodles, huevos, bocadillos, carnes y marinados.
- 🌶️ Salsa picante casera
Salsa de chile para ajustar picante, acidez y sabor en tacos, carnes, arroces y guisos.
- 🌶️ Salsa roja mexicana
Salsa con tomate y chile para tacos, huevos, carnes, antojitos y platos mexicanos.
- 🌶️ Salsa verde mexicana
Salsa fresca y picante con tomatillo o ingredientes verdes, muy útil para tacos y carnes.
- 🍫 Mole poblano
Salsa mexicana compleja con chile, especias y cacao, pensada para platos especiales.
🌍 Salsas por origen regional
Otra forma útil de elegir es mirar la región. Cada cocina tiene sus recursos: aceite y ajo en el Mediterráneo, chile y aguacate en Latinoamérica, fondos y mantequilla en la cocina francesa, soja y fermentados en Asia, tahini y yogur en Oriente Medio.
Esta clasificación no pretende encerrar las recetas en una etiqueta rígida, sino ayudarte a pensar por familias de sabor. Si haces tacos, quizá necesitas chile, lima o aguacate. Si preparas verduras asadas, tal vez romesco, tahini o yogur. Si haces noodles, una salsa de soja, cacahuete o teriyaki puede tener más sentido que una salsa europea.
🌍 Mediterráneo y Oriente Medio
En el Mediterráneo y Oriente Medio abundan salsas y untables construidos con aceite de oliva, ajo, limón, yogur, tahini, tomate, hierbas, frutos secos y berenjena. Son preparaciones pensadas para acompañar sin complicar: pan, verduras, pescados, carnes, ensaladas, legumbres o platos a la brasa.
Este grupo es especialmente interesante porque combina frescor y profundidad. Un alioli aporta potencia, un tzatziki refresca, un hummus da cuerpo, un romesco añade frutos secos y ñora, y una salsa de limón puede levantar un pescado o una verdura en pocos segundos.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas salsas para mesas de entrantes, pescados, carnes a la plancha, verduras asadas, ensaladas, panes y recetas mediterráneas o levantinas.
Claves prácticas
- El limón y el yogur ayudan a equilibrar salsas grasas o densas.
- El aceite de oliva debe acompañar, no tapar todos los matices.
- Los frutos secos y el tahini dan cuerpo, pero pueden hacer la salsa pesada si no se aligeran.
Recetas y básicos de este apartado
- 🍅 Marinara o salsa de tomate
- 🌿 Pesto
Salsa de hierbas, frutos secos y aceite para pasta, verduras, bocadillos, pescados y ensaladas.
- 🧄 Alioli
- 🍋 Salsa de limón
Salsa fresca y ácida para pescados, pollo, verduras, ensaladas y platos ligeros.
- 🌿 Salsa Mery
Mezcla de ajo, perejil y aceite muy útil para plancha, pescados, mariscos, verduras y carnes sencillas.
- 🍤 Salsa rosa
- 🥒 Salsa tártara
Salsa fría con encurtidos, ideal para frituras, pescados, mariscos y platos rebozados.
- 🌰 Tahini
Pasta de sésamo que sirve como base para salsas, hummus, aliños, verduras y platos de Oriente Medio.
- 🥒 Tzatziki
Salsa fría de yogur y pepino para panes, verduras, carnes, ensaladas y platos mediterráneos.
- 🫘 Hummus
- 🍆 Mutabal
Crema de berenjena asada con tahini, suave, ahumada y muy útil como entrante.
- 🍆 Zaalouk
- 🌰 Romesco
Salsa de frutos secos y ñora para verduras, calçots, pescados, patatas y carnes.
🇲🇽 Latinoamérica
En Latinoamérica las salsas suelen ser directas, vivas y muy ligadas al plato que acompañan. Chile, tomate, aguacate, hierbas, vinagre, cítricos, especias y asados crean salsas con frescor, picante y mucha personalidad.
Guacamole, chimichurri, mole o salsas mexicanas no cumplen la misma función. Algunas refrescan, otras pican, otras acompañan carnes a la parrilla y otras son casi un plato en sí mismas. Por eso conviene elegirlas pensando en el equilibrio del menú.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas salsas para tacos, carnes, empanadas, parrillas, arroces, huevos, antojitos y platos informales con mucho sabor.
Claves prácticas
- Ajusta el picante según el plato y no solo según la tolerancia al chile.
- El cilantro, la lima, el vinagre y la cebolla ayudan a dar frescor.
- En salsas densas como el mole, sirve cantidades moderadas y acompaña con guarniciones sencillas.
Recetas y básicos de este apartado
- 🥑 Guacamole
Dip de aguacate fresco para tacos, nachos, bocadillos, ensaladas, bowls y entrantes.
- 🌿 Chimichurri
Salsa de hierbas, ajo y vinagre para carnes a la parrilla, empanadas, verduras y bocadillos.
- 🍫 Mole poblano
Salsa mexicana compleja con chile, especias y cacao, pensada para platos especiales.
- 🌶️ Salsa verde mexicana
Salsa fresca y picante con tomatillo o ingredientes verdes, muy útil para tacos y carnes.
- 🌶️ Salsa roja mexicana
Salsa con tomate y chile para tacos, huevos, carnes, antojitos y platos mexicanos.
🇫🇷 Francesas y europeas
Las salsas europeas clásicas se apoyan mucho en la técnica: roux, emulsiones calientes, fondos, reducciones, mantequilla, vino y caldos. Son salsas pensadas para dar estructura, brillo y profundidad al plato.
Bechamel, holandesa, bearnesa, velouté o una reducción de vino enseñan fundamentos que sirven mucho más allá de la receta concreta. Con ellas se entienden mejor los gratinados, las carnes, los pescados, las verduras y las preparaciones al horno.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas salsas para platos más clásicos, carnes, pescados delicados, verduras, gratinados, pasta, huevos, asados o comidas especiales.
Claves prácticas
- Controla el calor: muchas salsas europeas se estropean por exceso de temperatura.
- Los fondos y caldos deben tener buen sabor antes de convertirse en salsa.
- En reducciones, rectifica la sal al final para no pasarte.
Recetas y básicos de este apartado
- 🥛 Bechamel
Salsa ligada con roux y leche, base de croquetas, lasañas, gratinados y verduras al horno.
- 🧈 Holandesa
- 🌿 Bearnesa
- 🥣 Velouté
Salsa ligada con fondo o caldo, más ligera que la bechamel y muy útil para carnes, aves o pescados.
- 🍷 Salsa de cebolla y vino tinto
Reducción sabrosa para carnes, guisos, hamburguesas, asados y platos de invierno.
- 🧄 Salsa de ajo negro
Salsa de sabor profundo y dulce, buena para carnes, verduras, setas, arroces y platos creativos.
🌏 Asia
Las salsas asiáticas suelen ser concentradas, aromáticas y muy versátiles. Con poca cantidad pueden aportar sal, dulzor, umami, picante, acidez o brillo a un plato. Por eso se usan tanto en marinados como en salteados, glaseados y acompañamientos.
Soja, teriyaki, hoisin, curry, sriracha o cacahuete permiten cambiar por completo un bol de arroz, unos noodles, unas verduras o un pescado. La clave está en no usarlas todas a la vez y en controlar su intensidad.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas salsas para arroz, noodles, pollo, salmón, tofu, verduras, salteados rápidos, brochetas y platos con inspiración asiática.
Claves prácticas
- Muchas son saladas o dulces: prueba antes de añadir más sal o azúcar.
- El jengibre, el ajo, la lima y el vinagre ayudan a equilibrar.
- En salteados, añade la salsa cuando el fuego y los ingredientes ya estén controlados.
Recetas y básicos de este apartado
- 🍶 Teriyaki
- 🌶️ Sriracha
Salsa picante con ajo y acidez, útil para noodles, huevos, bocadillos, carnes y marinados.
- 🧂 Salsa de soja
Condimento salado y umami para salteados, marinados, arroces, noodles, pescados y verduras.
- 🍛 Base de curry
Preparación especiada para guisos, arroces, verduras, carnes, legumbres y platos con salsa.
- 🍯 Hoisin
- 🥜 Salsa de cacahuete
Salsa densa y sabrosa para noodles, pollo, verduras, rollitos, ensaladas y platos asiáticos.
🍳 Preparaciones básicas esenciales
No todo son salsas terminadas. Algunas preparaciones básicas sirven como punto de partida para muchas recetas: un caldo para arroz, un fondo para salsa, un arroz blanco para acompañar un curry o un pan casero para aprovechar una salsa.
Estos básicos son los que hacen que la cocina diaria sea más fácil. Tener un caldo preparado, dominar un arroz blanco, hacer un pan sencillo o saber preparar un huevo pochado te da recursos para improvisar sin que el plato parezca improvisado.
🍲 Fondos y caldos
Los fondos y caldos son una de las preparaciones que más mejoran la cocina diaria. Aportan sabor de base a sopas, arroces, guisos, cremas, salsas y platos de aprovechamiento.
Un buen caldo no tiene que ser complicado, pero sí debe tener intención: elegir ingredientes adecuados, no hervir sin control, desespumar cuando haga falta y reducir o colar según el uso. La diferencia se nota especialmente en arroces, salsas y guisos donde el líquido forma parte del sabor final.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige fondos y caldos cuando quieras construir sabor desde el principio, no corregirlo al final con sal o especias.
Claves prácticas
- No todos los caldos sirven para todo: uno de pescado puede dominar una receta suave y uno oscuro puede ser excesivo para verduras delicadas.
- Congela en porciones pequeñas para tener base lista sin desperdiciar.
- Si el caldo va a reducirse, no lo sales demasiado al principio.
Recetas y básicos de este apartado
- 🐔 Caldo de ave
Base ligera y sabrosa para sopas, arroces, guisos, salsas, cremas y recetas de aprovechamiento.
- 🥕 Fondo de verduras
Base vegetal para cremas, arroces, sopas, guisos, salsas y recetas vegetarianas.
- 🐟 Caldo de pescado
Fondo marinero para arroces, fideuàs, sopas, suquets, guisos de pescado y salsas.
- 🌑 Fondo oscuro
Base concentrada y profunda para salsas de carne, guisos, reducciones y platos de invierno.
🍚 Granos, panes y bases sencillas
Algunas preparaciones básicas no son salsas, pero cumplen una función parecida: ayudan a completar platos, recoger jugos, acompañar guisos o equilibrar recetas con mucho sabor.
Un arroz blanco bien hecho puede ser la diferencia entre un curry equilibrado y un plato pesado. Un pan casero permite aprovechar salsas, acompañar dips o completar una comida sencilla. Son bases humildes, pero muy útiles.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas preparaciones cuando tengas una salsa intensa, un guiso, un curry, unos calamares en su tinta, unas verduras con salsa o una mesa de entrantes.
Claves prácticas
- El arroz blanco debe quedar suelto o más meloso según el plato que acompañe.
- El pan para salsas no necesita ser complicado, pero sí tener buena corteza o miga suficiente.
- Piensa en la base como parte del plato, no como relleno.
Recetas y básicos de este apartado
- 🍚 Arroz blanco
Guarnición básica para currys, guisos, legumbres, calamares en su tinta, salsas y salteados.
- 🍞 Pan casero
Base sencilla para acompañar salsas, guisos, dips, desayunos, bocadillos y mesas informales.
🥚 Técnicas básicas
Las técnicas básicas parecen pequeñas, pero cambian mucho el resultado de un plato. Saber preparar un huevo pochado, montar una emulsión, hacer un caldo claro o ligar una salsa sin grumos da recursos para cocinar mejor sin depender de recetas complicadas.
Este apartado recoge preparaciones que sirven como apoyo para muchas otras recetas. Un huevo pochado, por ejemplo, puede completar una crema, una ensalada, unas verduras, un bol de arroz o una tostada.
Cuándo elegir estas preparaciones
Elige estas técnicas cuando quieras mejorar platos sencillos con un gesto concreto y bien hecho.
Claves prácticas
- Practica las técnicas básicas en recetas sencillas antes de usarlas en comidas importantes.
- La precisión suele importar más que la cantidad de ingredientes.
- Una técnica bien aprendida se puede reutilizar en muchos platos distintos.
Recetas y básicos de este apartado
- 🥚 Huevo pochado
Técnica útil para desayunos, ensaladas, cremas, verduras, bowls y platos con salsa.
🔤 Índice A-Z de salsas y básicos
Este índice reúne las salsas y preparaciones de la página sin duplicados. Es útil si ya sabes lo que buscas y quieres ir directamente a la receta.
A
- 🧄 Alioli casero
Salsa intensa de ajo y aceite, perfecta para arroces, patatas, pescados, carnes y tapas.
- 🍚 Arroz blanco
Guarnición básica para currys, guisos, legumbres, calamares en su tinta, salsas y salteados.
B
- 🍛 Base de curry
Preparación especiada para guisos, arroces, verduras, carnes, legumbres y platos con salsa.
- 🥛 Bechamel
Salsa ligada con roux y leche, base de croquetas, lasañas, gratinados y verduras al horno.
C
- 🐔 Caldo de ave
Base ligera y sabrosa para sopas, arroces, guisos, salsas, cremas y recetas de aprovechamiento.
- 🐟 Caldo de pescado
Fondo marinero para arroces, fideuàs, sopas, suquets, guisos de pescado y salsas.
- 🌿 Chimichurri
Salsa de hierbas, ajo y vinagre para carnes a la parrilla, empanadas, verduras y bocadillos.
F
- 🥕 Fondo de verduras
Base vegetal para cremas, arroces, sopas, guisos, salsas y recetas vegetarianas.
- 🌑 Fondo oscuro
Base concentrada y profunda para salsas de carne, guisos, reducciones y platos de invierno.
G
- 🥑 Guacamole
Dip de aguacate fresco para tacos, nachos, bocadillos, ensaladas, bowls y entrantes.
H
- 🥚 Huevo pochado
Técnica útil para desayunos, ensaladas, cremas, verduras, bowls y platos con salsa.
- 🫘 Hummus clásico levantino
Crema de garbanzos y tahini para pan pita, verduras, entrantes y mesas de picoteo.
M
- 🥚 Mayonesa casera
Emulsión fría básica para ensaladillas, bocadillos, pescados, mariscos y salsas derivadas.
- 🍫 Mole poblano
Salsa mexicana compleja con chile, especias y cacao, pensada para platos especiales.
- 🌾 Mostaza casera
Condimento intenso para carnes, bocadillos, vinagretas, salsas y marinados.
- 🍆 Mutabal
Crema de berenjena asada con tahini, suave, ahumada y muy útil como entrante.
P
- 🍞 Pan casero
Base sencilla para acompañar salsas, guisos, dips, desayunos, bocadillos y mesas informales.
- 🌿 Pesto
Salsa de hierbas, frutos secos y aceite para pasta, verduras, bocadillos, pescados y ensaladas.
S
- 🔥 Salsa barbacoa
Salsa dulce, ácida y ahumada para carnes, costillas, pollo, bocadillos y recetas al horno.
- 🌿 Salsa bearnesa
Salsa emulsionada con hierbas y mantequilla, muy adecuada para carnes, parrilla y verduras.
- 🥩 Salsa boloñesa
Salsa de carne y tomate cocinada lentamente, ideal para pasta, lasañas y platos contundentes.
- 🧄 Salsa de ajo negro
Salsa de sabor profundo y dulce, buena para carnes, verduras, setas, arroces y platos creativos.
- 🥜 Salsa de cacahuete
Salsa densa y sabrosa para noodles, pollo, verduras, rollitos, ensaladas y platos asiáticos.
- 🍷 Salsa de cebolla y vino tinto
Reducción sabrosa para carnes, guisos, hamburguesas, asados y platos de invierno.
- 🍋 Salsa de limón
Salsa fresca y ácida para pescados, pollo, verduras, ensaladas y platos ligeros.
- 🍄 Salsa de setas
Salsa cremosa y aromática para carnes, pasta, arroz, patatas, verduras y platos de otoño.
- 🧂 Salsa de soja
Condimento salado y umami para salteados, marinados, arroces, noodles, pescados y verduras.
- 🍅 Salsa de tomate casera
Base imprescindible para pasta, pizzas, guisos, arroces, albóndigas y platos mediterráneos.
- 🍯 Salsa hoisin
Salsa espesa, dulce y salada para glaseados, carnes, rollitos, noodles y platos chinos.
- 🧈 Salsa holandesa
Emulsión caliente con mantequilla y yema, clásica para huevos, verduras y pescados delicados.
- 🌿 Salsa Mery
Mezcla de ajo, perejil y aceite muy útil para plancha, pescados, mariscos, verduras y carnes sencillas.
- 🌶️ Salsa picante casera
Salsa de chile para ajustar picante, acidez y sabor en tacos, carnes, arroces y guisos.
- 🌶️ Salsa roja mexicana
Salsa con tomate y chile para tacos, huevos, carnes, antojitos y platos mexicanos.
- 🌰 Salsa romesco
Salsa catalana con ñora, frutos secos y tomate, perfecta para verduras, pescados y carnes a la brasa.
- 🍤 Salsa rosa o cocktail
Salsa cremosa para mariscos, ensaladas, cócteles, bocadillos y entrantes fríos.
- 🍶 Salsa teriyaki
Salsa japonesa dulce y salada para glasear pollo, salmón, tofu, verduras y brochetas.
- 🥒 Salsa tártara
Salsa fría con encurtidos, ideal para frituras, pescados, mariscos y platos rebozados.
- 🌶️ Salsa verde mexicana
Salsa fresca y picante con tomatillo o ingredientes verdes, muy útil para tacos y carnes.
- 🌶️ Sriracha
Salsa picante con ajo y acidez, útil para noodles, huevos, bocadillos, carnes y marinados.
T
- 🌰 Tahini
Pasta de sésamo que sirve como base para salsas, hummus, aliños, verduras y platos de Oriente Medio.
- 🥒 Tzatziki
Salsa fría de yogur y pepino para panes, verduras, carnes, ensaladas y platos mediterráneos.
V
- 🥣 Velouté
Salsa ligada con fondo o caldo, más ligera que la bechamel y muy útil para carnes, aves o pescados.
- 🥗 Vinagreta básica
Aliño sencillo para ensaladas, verduras, legumbres, pescados fríos y platos templados.
Z
- 🍆 Zaalouk de berenjena
Preparación marroquí de berenjena y tomate, ideal para pan, carnes, pescados o verduras.
Técnicas clave para que las salsas salgan bien
Las salsas suelen fallar por detalles pequeños: demasiado calor, poca paciencia, exceso de sal, falta de ácido, una textura mal ajustada o una elección que no encaja con el plato. Aprender las técnicas básicas evita muchos de esos problemas.
Emulsionar sin prisas
En mayonesas, aliolis, vinagretas y salsas con grasa, el líquido y el aceite deben integrarse poco a poco. Añadir toda la grasa de golpe suele hacer que la salsa se corte o quede pesada.
Cocinar el roux
En bechamel o velouté, la mezcla de harina y grasa debe cocinarse unos minutos para perder sabor crudo. Después se añade el líquido poco a poco, removiendo, hasta conseguir una salsa lisa.
Reducir para concentrar
Una reducción no es solo evaporar líquido. Es concentrar sabor, ajustar sal y conseguir textura. Conviene reducir antes de rectificar demasiado, porque al concentrarse también aumenta la intensidad.
Equilibrar sal, acidez, grasa y dulzor
Muchas salsas fallan porque tienen un solo registro. Un poco de ácido puede levantar una salsa grasa; una pizca de azúcar puede redondear un tomate ácido; y un toque salado puede hacer que una salsa dulce tenga más profundidad.
Usar fondos y caldos con intención
Un fondo o caldo no es solo agua con sabor. Aporta cuerpo, aroma y base. Si una salsa depende de caldo, cuanto mejor sea ese caldo, menos añadidos necesitará después.
Cómo combinar salsas con recetas
Antes de elegir una salsa, piensa qué necesita la receta. Un pescado delicado pide algo que lo respete. Una carne a la parrilla puede admitir más potencia. Una verdura asada agradece grasa, acidez o frutos secos. Un plato de noodles necesita intensidad, pero no necesariamente pesadez.
Pescados y mariscos
Los pescados blancos agradecen limón, salsa Mery, tártara, alioli suave, velouté o salsas frescas. El salmón y pescados grasos encajan mejor con soja, teriyaki, mostaza, yogur o cítricos.
Carnes y parrilla
Chimichurri, romesco, barbacoa, salsa de cebolla y vino, bearnesa, mostaza o fondos reducidos funcionan muy bien porque aportan intensidad y contraste.
Verduras y legumbres
Tahini, yogur, romesco, pesto, salsa de cacahuete, vinagretas, tomate, curry o hummus ayudan a convertir verduras sencillas en platos más completos.
Pasta, arroz y noodles
Para pasta funcionan tomate, boloñesa, pesto, bechamel o setas. Para arroz, fondos y caldos. Para noodles, soja, cacahuete, teriyaki, hoisin, curry o sriracha.
Entrantes y picoteo
Guacamole, hummus, mutabal, tzatziki, salsa rosa, tártara, alioli, zaalouk o vinagretas espesas son buenas opciones para pan, verduras, frituras y mesas informales.
Errores frecuentes al preparar salsas
Muchas salsas se estropean por intentar correr. Una reducción necesita tiempo, una emulsión necesita incorporación gradual, una bechamel necesita remover y una salsa picante necesita equilibrio. No siempre hace falta añadir más ingredientes; muchas veces hay que ajustar mejor los que ya están.
No probar durante el proceso
Una salsa cambia al reducir, enfriar o mezclarse con el plato. Si solo pruebas al final, quizá sea tarde para corregir sal, acidez, espesor o dulzor.
Usar demasiada salsa
La salsa debe acompañar, ligar o contrastar. Si cubre por completo el ingrediente principal, el plato pierde equilibrio.
Hervir salsas delicadas
Las salsas con huevo, mantequilla o emulsiones calientes pueden cortarse con exceso de calor. Es mejor trabajar suave y retirar antes de que hiervan.
No cocinar la harina
En bechamel o velouté, una harina poco cocinada deja sabor crudo. Cocinar el roux unos minutos mejora mucho el resultado.
Salar antes de reducir
Una salsa que reduce concentra también la sal. Conviene ajustar al final, cuando ya tiene la textura deseada.
Elegir la salsa por costumbre
No todo necesita mayonesa, alioli o tomate. A veces un plato pide acidez, frescor, picante, un fondo ligero o simplemente una vinagreta bien hecha.
Cómo arreglar una salsa cortada
Si una emulsión se corta, prueba a montar una base nueva con una yema, un poco de agua o una pequeña cantidad de líquido, y añade la salsa cortada poco a poco mientras bates. En salsas calientes, baja la temperatura antes de intentar recuperarla.
Cómo arreglar una salsa demasiado espesa
Añade líquido poco a poco: agua, caldo, leche, nata, limón o aceite según el tipo de salsa. Hazlo en pequeñas cantidades para no pasar de una salsa espesa a una salsa aguada.
Cómo arreglar una salsa demasiado ácida
Puedes equilibrarla con más cocción, algo de grasa, una pequeña nota dulce o más base. En una salsa de tomate, por ejemplo, el tiempo y un buen sofrito suelen corregir mejor que añadir azúcar sin medida.
Conservación y preparación con antelación
No todas las salsas se conservan igual. Las salsas con huevo crudo, lácteos, nata o ingredientes frescos son más delicadas y deben guardarse siempre en frío. Las salsas cocinadas, como tomate, boloñesa, fondos o reducciones, suelen aguantar mejor y muchas incluso mejoran tras unas horas de reposo.
Salsas que mejoran con reposo
Tomate, boloñesa, fondos, caldos, algunas reducciones, salsa de setas, romesco, chimichurri, hummus, mutabal y salsa de cacahuete pueden ganar sabor tras unas horas, siempre bien conservadas.
Salsas que conviene hacer al momento
Holandesa, bearnesa y algunas emulsiones delicadas están mejor recién hechas. Pueden cortarse, separarse o perder textura si se recalientan mal.
Salsas que necesitan frío
Mayonesa, alioli, tártara, salsa rosa, tzatziki, guacamole y salsas con huevo, lácteos o ingredientes frescos deben guardarse en nevera y no permanecer mucho tiempo a temperatura ambiente.
Qué se puede congelar
Fondos, caldos, salsa de tomate, boloñesa y algunas reducciones congelan bien. Las emulsiones, salsas con lácteos y preparaciones con mucha agua o hierbas frescas pueden perder textura.
- Mejor recién hechas: holandesa, bearnesa, algunas emulsiones calientes y salsas muy delicadas.
- Buenas para preparar antes: tomate, boloñesa, pesto, chimichurri, romesco, fondos, caldos, salsa de setas, hummus, mutabal y salsa de cacahuete.
- Guardar siempre en frío: mayonesa, alioli, tártara, salsa rosa, tzatziki, guacamole, salsas con lácteos o huevo.
- Congelar con criterio: fondos, caldos, tomate y boloñesa congelan bien; las emulsiones y salsas con lácteos pueden separarse.
❓ Preguntas frecuentes sobre salsas y básicos de cocina
¿Qué salsa básica conviene aprender primero?
Para empezar, merece la pena dominar una vinagreta, una mayonesa o alioli, una salsa de tomate y una bechamel. Con esas bases puedes resolver ensaladas, bocadillos, pasta, gratinados, carnes, pescados y verduras.
¿Por qué se corta una mayonesa o una salsa emulsionada?
Suele cortarse porque la grasa se añade demasiado rápido, porque los ingredientes están a temperaturas muy distintas o porque la emulsión no tiene suficiente líquido o movimiento para estabilizarse. Se puede intentar recuperar añadiendo la salsa cortada poco a poco sobre otra yema o una pequeña base nueva.
¿Cómo evitar grumos en la bechamel?
Conviene cocinar bien el roux de mantequilla y harina, añadir la leche poco a poco y remover de forma constante. También ayuda que la leche esté templada y que no se añada toda de golpe.
¿Qué salsas se pueden preparar con antelación?
Salsas como tomate, boloñesa, pesto, romesco, chimichurri, salsa de setas, fondos, caldos, hummus, mutabal o salsa de cacahuete pueden prepararse antes. Las emulsiones con huevo y algunas salsas calientes delicadas conviene hacerlas más cerca del momento de servir.
¿Qué salsa combina mejor con pescado?
Depende del pescado. Para pescados blancos funcionan bien salsa de limón, salsa Mery, tártara, alioli suave o velouté. Para salmón o pescados grasos encajan mejor salsas frescas, cítricas, de yogur, soja, teriyaki o mostaza.
¿Qué diferencia hay entre caldo, fondo y salsa?
El caldo suele ser más ligero y se usa como base o plato. El fondo es más concentrado y sirve para construir salsas, guisos o arroces. La salsa ya es una preparación terminada que acompaña o liga un plato.
¿Cómo espesar una salsa sin que quede pesada?
Puedes reducirla a fuego suave, usar un roux ligero, añadir una pequeña cantidad de almidón bien disuelto, triturar parte de las verduras o incorporar frutos secos según el tipo de salsa. Lo importante es espesar sin tapar el sabor principal.
¿Cómo arreglar una salsa demasiado salada?
Depende de la salsa. Puedes añadir más base sin sal, un poco de líquido, nata o yogur si encaja, patata o verdura en algunos guisos, o compensar con acidez y dulzor. Si está muy reducida, muchas veces la solución es rebajarla antes de seguir cocinando.