Wall Angels (ángeles en la pared)

Persona de pie con espalda apoyada en la pared realizando el ejercicio Wall Angels con brazos en forma de 'W' subiendo hacia 'Y'

Descripción general

Los Wall Angels (o “ángeles en la pared”) son un ejercicio de movilidad y control postural en el que mantienes espalda y cabeza apoyadas en una pared mientras deslizas los brazos desde una posición en “W” hacia una “Y” (y vuelves), intentando conservar el contacto de codos y muñecas con la pared.

Es un ejercicio muy útil para mejorar la postura de la parte alta del cuerpo, activar la musculatura estabilizadora de la escápula y recuperar movilidad del hombro sin cargar las articulaciones. No es un ejercicio específico de protracción: su objetivo principal es la coordinación escápula–hombro y el control postural.

¿Para qué sirven los Wall Angels?

Beneficios de Wall Angels: mejora de postura, movilidad del hombro y activación de escápulas; persona realizando el ejercicio junto a iconos de hombros y espalda alta

Los Wall Angels sirven para mejorar la movilidad y la mecánica del hombro y para entrenar un patrón de control escapular (cómo se mueven y estabilizan las escápulas). Son especialmente recomendables si pasas muchas horas sentado, con hombros adelantados o con rigidez en la parte alta de la espalda.

Si al hacerlos notas “bloqueo” o te cuesta mantener codos/muñecas en la pared, no pasa nada: es normal al principio. El objetivo no es forzar, sino ganar rango poco a poco sin compensaciones.

Cómo hacer Wall Angels (paso a paso)

Técnica Wall Angels: posición en W con codos a 90 grados apoyados en la pared y deslizamiento controlado hacia arriba sin arquear la zona lumbar
  1. Colócate en la pared: pies a 10–20 cm de la pared, glúteos y parte alta de la espalda apoyados. Busca una posición cómoda sin “forzar” el cuello.
  2. Activa el tronco: costillas “hacia abajo” (sin apretar en exceso) y pelvis neutra. Evita arquear la zona lumbar al subir los brazos.
  3. Posición inicial en “W”: brazos pegados a la pared, codos a ~90°, hombros relajados (no subidos a las orejas).
  4. Desliza hacia arriba: sube lento hacia una “Y” hasta donde mantengas una técnica limpia. Prioriza control sobre rango.
  5. Pausa 1–2 s arriba notando las escápulas estables (sin “encoger” hombros).
  6. Vuelve lentamente a la “W”, manteniendo la pared como guía.

Referencia práctica: 2–3 series de 6–10 repeticiones, con ritmo lento y descansos cortos. Si lo usas como movilidad, incluso 1–2 series pueden ser suficientes.

Progresión y regresiones

Adapta el ejercicio a tu nivel para mantener una técnica limpia:

La progresión real es que cada semana puedas subir un poco más sin arquear la espalda ni encoger hombros.

Cuándo utilizarlos

Consejos para sacarle más partido

Errores frecuentes

Precauciones

Rutina rápida (3–5 minutos)

Opción sencilla para hacerlo a diario:

Si ese día estás rígido, haz solo 6 repeticiones por serie y céntrate en controlar costillas y hombros.

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