Los saltos con cambio de dirección combinan un salto explosivo con una reorientación del cuerpo (giro o cambio de ángulo) y un aterrizaje controlado. Son muy útiles para mejorar la agilidad, la coordinación y el control neuromuscular en deportes donde hay giros, pivotes y cambios rápidos de trayectoria.
La prioridad es la calidad del aterrizaje: si pierdes alineación de rodilla/cadera o aterrizas “duro”, reduce la velocidad, el ángulo o la altura.