Saltar a la cuerda es un ejercicio cardiovascular muy eficaz que mejora la resistencia, la coordinación y la agilidad. También fortalece gemelos y tobillos y puede ser una gran herramienta para entrenar en poco espacio.
La clave para progresar es empezar con saltos bajos, mantener una buena postura y aumentar el volumen de forma gradual para evitar sobrecarga en tobillos, gemelos o tendón de Aquiles.
Empieza 2–3 días por semana. La idea es acumular tiempo sin dolor y con técnica estable.