Saltar a la cuerda

Persona saltando a la cuerda con postura erguida, codos cerca del cuerpo y saltos bajos

Descripción general

Saltar a la cuerda es un ejercicio cardiovascular muy eficaz que mejora la resistencia, la coordinación y la agilidad. También fortalece gemelos y tobillos y puede ser una gran herramienta para entrenar en poco espacio.

La clave para progresar es empezar con saltos bajos, mantener una buena postura y aumentar el volumen de forma gradual para evitar sobrecarga en tobillos, gemelos o tendón de Aquiles.

Beneficios principales

Ajuste de la cuerda (rápido y fácil)

Técnica básica de ejecución

Técnica para saltar a la cuerda: postura erguida, muñecas girando la cuerda, saltos bajos y aterrizaje suave
  1. Postura: de pie, tronco erguido, mirada al frente y abdomen activo. Hombros relajados.
  2. Manos y codos: codos cerca del cuerpo y manos a la altura de la cintura. Evita abrir demasiado los brazos.
  3. Giro: mueve la cuerda principalmente con las muñecas, no con los hombros.
  4. Salto: salta bajo, lo justo para que pase la cuerda (1–3 cm suele ser suficiente).
  5. Aterrizaje: cae suave sobre mediopié, con rodillas ligeramente flexionadas, sin “golpear” el suelo.
  6. Ritmo: constante y cómodo. Si te enredas, baja velocidad y vuelve a empezar.

Músculos implicados

Errores frecuentes

Progresión recomendada (principiantes)

Empieza 2–3 días por semana. La idea es acumular tiempo sin dolor y con técnica estable.

Variantes

Precauciones

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