La marcha cruzada brazo-pierna es un ejercicio neuromotor sencillo que mejora la coordinación, el equilibrio y el control del tronco. Consiste en elevar una rodilla y tocarla con la mano contraria, alternando lados.
Se utiliza en calentamientos, rutinas de movilidad, trabajo de estabilidad y programas de coordinación, porque es fácil de adaptar a cualquier nivel.