Lanzar y atrapar una pelota contra una pared es un ejercicio neuromotor muy completo para mejorar la coordinación mano-ojo, la precisión, los reflejos y el control del tronco. Es ideal como calentamiento, trabajo de coordinación o parte de rutinas de equilibrio y reacción.
Puedes hacerlo con una pelota blanda, de tenis o de goma (cuanto más rápida rebote, más exigente será).