Caminar rápido (marcha rápida)

Persona caminando rápido con postura erguida, zancada cómoda y balanceo natural de brazos

Descripción general

Caminar rápido (marcha rápida) es una de las formas más accesibles y seguras de ejercicio cardiovascular. Mejora la resistencia, ayuda a mantener un peso saludable y favorece la salud del corazón sin el impacto de correr.

Es ideal para principiantes, para volver a entrenar tras periodos de inactividad y como base aeróbica complementaria a la fuerza. La clave está en la intensidad adecuada y en una técnica simple que cuide la postura.

Beneficios principales

Técnica correcta de ejecución

Técnica para caminar rápido: postura erguida, braceo activo, zancada cómoda y apoyo del pie con control
  1. Postura: camina erguido, con el pecho abierto y la mirada al frente. Evita ir encorvado o mirando al suelo.
  2. Braceo: flexiona ligeramente los codos (aprox. 70–90°) y balancea los brazos hacia delante y atrás, sin cruzarlos.
  3. Zancada: usa una zancada cómoda y rápida. No hace falta “estirar” demasiado; prioriza el ritmo.
  4. Apoyo del pie: apoya el talón y rueda hacia el antepié, empujando después con los dedos de forma natural.
  5. Ritmo: busca una intensidad donde puedas hablar en frases cortas, pero no cantar (esfuerzo moderado).
  6. Respiración: regular y controlada; si te ahogas, baja el ritmo.

Músculos implicados

Errores frecuentes

Duración y progresión recomendadas

Precauciones

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