Los baños de contraste consisten en alternar exposición a calor y frío, normalmente en piernas, pies o brazos. Se usan como estrategia de recuperación para aliviar sensación de pesadez, disminuir molestias y favorecer el retorno a la calma tras entrenamientos o días con mucha carga.
Son una técnica sencilla, pero conviene aplicarla con sentido: el objetivo es un estímulo controlado y seguro, no “aguantar a lo bestia”.
Ajusta los tiempos a tu tolerancia. Lo importante es que el contraste sea claro y repetible.